El cuarto día, Dios creo a los Neberu, la casa de las esferas, guardianes de las órbitas de los planetas, del tiempo, y la luz. Con el diseño que los Namaru, Asharu, y Annunaki habían realizado los tres primeros días, los Neberu lo copiaron realizando cambios y colgaron los planetas en el vacio, donde los Namaru habían previsto. Dispusieron sus senderos y trayectorias, y esperaron a que los Lammasu soplasen su aliento de dinamismo para que el gran engranaje del cosmos comenzase a girar.
De entre los Neberu, los Shamash, los ángeles de la luz, fueron los responsables de las estrellas, pero especialmente entre ellos, los Lieru fueron los artesanos de los soles, forjadores de las llamas de los luceros de La Creación, padres de las estrellas, las mayores gemas, las mas brillantes de las luces.
Trabajaron cercanos a los Ekimmu, llenando La Creación de los mayores tesoros, hacia los que la humanidad siempre dirigirá su mirada, sus sueños, y su anhelo.
Leer más...Lieru (Saber de la Luz)
La faz de los Lieru se forma sobre los rasgos de su recipiente, aunque quedan irreconocibles tras la transformación. Su vestimenta desaparece y se muestran a medio camino entre desnudos y cubiertos por un fino polvo cósmico, salpicadosirregularmente de diamante.
Sobre esta fina capa blancogrisacea, espolvoreada con diamantes, se encuentran las trazas luminosas tan caracteristicas de los Neberu.
En los Lieru estas trazas de colores brillantes que recuerdan gemas (verde esmeralda, rojo diamante, azul turquesa...) y como suele ser normal en los Neberu, se desplazan según el estado mental del Lieru.
Un halo luminoso envuelve al Lieru, reflejándose en los diamantes que lo cubren, y mezclándose con los colores de las trazas que recorren su cuerpo. Aunque no es mas que un efecto luminoso, da al Lieru ante los ojos de un observador una presencia ultraterrena.
Durante el día, cuando mejor llegan hasta la tierra, los Lieru pueden sentir todavia en su piel el toque amoroso de las estrellas que colocaron en el universo.
Cazador de sol
Maestro artesano
Glamour no terrenal
Iniciativa mejorada
Influenciados por su tormento, los ojos de los Lieru arden con llamas furiosas como novas, dos largos cuernos brotan en su frente, y su visión se vuelve poderosamente primigenia. Las trazas que antes les adornaban creando brillos de color se convierten en trazas de fuego que reflejan sobre su piel moteada de diamantes como si se encontrasen en el interior de una forja. El halo que les envuelve se mueve rabioso, y aunque sigue siendo un efecto luminoso, muchos no pueden contemplar a un artesano de los soles sin quedar arrebatados ante su aterradoramente bella magnificencia.
Imbuidos en su tormento, los forjadores de luceros solo necesitan tocar a un mortal para que este se vea embargado por su insignificancia en el gran esquema del Cosmos que ellos llenaron.
Cuernos
Inmune al fuego
Visión hipnótica
Desgarrar el alma
Los Lieru deberían tener acceso en la creación de PJ al saber de la llama de los Namaru. Aunque tomar otro saber distinto a los dos básicos o los 3 de casa debería contar con la aprobación del narrador y una buena justificación, para un maestro de la llama y la luz, para un creador de estrellas no solo queda totalmente justificado, si no que es necesaria.

